Pongámonos en situación; te acabas de independizar, solo o con tu pareja. Llega la hora de la cena y el hambre arrecia, y a la hora de plantarte frente a los fogones no sabes ni por donde empezar. Terrorífico.

Las soluciones por las que muchos optan son, vivir de los tuppers de lentejas que puedes racanear a tu madre (pero en ese caso, ¿sigues siendo independiente?), o subsistir a base de platos preparados y comida rápida, lo cual es insostenible a largo plazo si no quieres hacer reventar tus arterias colapsadas por el colesterol.

Pues hoy venimos a presentar una tercera vía, en la que no dependerás de nadie ni pondrás en juego tu salud cardiovascular: ¡aprender a cocinar, vago! Como todo en esta vida, requiere de tiempo y esfuerzo, pero tras la fase de aprendizaje verás como tu calidad de vida mejora, y  mucho.

Para facilitarte el camino, aquí van unos cuantos consejos útiles y sencillos, que harán de ti un hombre o mujer de provecho, independiente y bien alimentado:

¡El secreto está en la masa el sofrito!

Este sería un eslogan mucho más adecuado para cualquier restaurante. Se acabó eso de echar la comida en la sartén sin más, y depender de salsas comerciales para dar algo de sabor a tus alimentos. La base de cualquier guiso, salsa, verdura…etc. es y será siempre un buen sofrito. Tómate tu tiempo, dora la cebolla, el ajo, y las verduras que decidas a fuego lento y con un buen aceite de oliva. A partir de ahí, imaginación al poder.

Receta express: convierte unas salchichas o longanizas de carnicería en un plato de categoría dorándolas rápidamente y tras retirarlas, sofríe cebolla, ajo y guindilla hasta que estén blandos, tras este paso, vuelve a poner las salchichas ya doradas y cubre con vino blanco. Deja cocer 15 minutos a fuego medio hasta que se forme una salsa consistente. ¡A disfrutar! 

Descubre el maravilloso mundo de las especias.

Si las civilizaciones antiguas organizaban enormes expediciones por mar para transportarlas, no iba a ser en vano. Las especias son la joya más preciada de la gastronomía: pueden dar un toque diferente a cualquier plato, resaltar los sabores y destacar los matices que más nos interesen. Añade a tu despensa hierbas aromáticas, condimentos, pimientas, picantes y todo aquello que esté a tu alcance, y dale tu toque personal a cualquier receta. Y por si fuese poco, puedes usarlas en sustitución de una parte de sal, haciendo tus platos más saludables.

Receta express: transforma una aburrida salsa de tomate, en una experiencia deliciosa. Comienza por un sofrito (estabais advertidos) de cebolla, ajo, un poco de pimiento rojo muy fino y guindilla, cuando esté dorado añade los tomates pelados y triturados, ajusta de sal y añade el truco secreto: una pizca de ajo en polvo, pimienta negra, albahaca y orégano seco. Deja reducir 15 minutos, y acompaña tus comidas con mucho estilo.

Compra siempre productos de calidad.

Huye siempre de los precocinados y preparados con miles de aditivos. Compra productos frescos siempre que sea posible. No tiene por qué ser más caro, adáptate a los productos de oferta en tu supermercado de confianza y comerás más barato sin comprometer ni tu salud ni tu paladar. Prueba y testea las distintas marcas para encontrar aquello que más se adapte a tu gusto. ¡No compres a ciegas!

Como en la moda, lo más importante es combinar bien.

Hay alimentos que combinan peor que naranja y rojo (puñetazo en el ojo), y otros que, como el negro, pegan con todo. El truco está en experimentar, aunque hay algunas combinaciones recomendadas.

Las setas y hongos siempre funcionan con alimentos salados, como jamón y bacon, así como con el perejil. El salmón y en general los pescados grasos, combinan a la perfección con el eneldo. A las carnes a la brasa, sal gorda y pimienta negra. La pimienta también combina genial con los lácteos, y con los alimentos cremosos; añádela a tus cremas y purés o a las salsas que lleven nata y queso. Todo lo que lleve tomate, pide a gritos albahaca y orégano. Este último también ayuda a resaltar el sabor de la carne picada. Un punto picante, por su parte, realza cualquier verdura.

Receta express: añade a tu pollo asado unas ramitas de tomillo fresco, e introduce un limón en el interior del ave mientras se asa. Combinación perfecta que puede darle el punto perfecto.

Respeta los tiempos de cocción.

No te tomes a la ligera las indicaciones del paquete de pasta o arroz, así como el horneado de masas y dulces. Es requisito indispensable para no destrozar lo que estás cocinando. Nada es más asqueroso en la cocina que una pasta pegajosa y blanda, un arroz pasado o un asado seco.

Si no encuentras indicaciones de cocción, o se trata de productos frescos, busca en libros de cocina o páginas especializadas, pero nunca te saltes este paso.

Cocina con amor.

Parece un cliché más, dicen que el secreto de la comida de madre y abuela es que está hecha con amor y por eso es nuestra favorita. Pero es en realidad importante, y mucho. Dedicar el tiempo necesario y la delicadeza y paciencia precisa, pueden convertir un plato más, en uno maravilloso.

Una vez dicho esto, solo queda echar tiempo y ganas. Que nadie pueda decir que no sabes freír un huevo. Prepárate para impresionar.

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