Corría el año 2014, y me encontraba paseando por una céntrica calle de Madrid. Tengo una manía desde niño, y es leer los carteles de todos los comercios por los que voy pasando (en ocasiones en voz alta, lo que desquicia a mis acompañantes; desde aquí mis disculpas). En esta ocasión, el letrero de una farmacia me dejó descolocado, pues con letra enorme y destacada, rezaba lo siguiente: ‘¡Vendemos productos homeopáticos!’. Así, con sus admiraciones y recibiendo a los clientes en la puerta principal.

Yo, que hasta entonces desconocía la legalidad de estos productos, decidí informarme…y la sorpresa fue mayúscula. El diario El País, mostraba el siguiente titular en un lugar destacado de su versión digital: ‘La homeopatía sale del limbo legal: los remedios que usa esta terapia pasan a tener el rango de medicamento‘.

MEDICAMENTO. La palabra empezaba a retumbar en mi cabeza, cada vez más llena de indignación e incredulidad.

Para quien no esté familiarizado con esta disciplina, por llamarla de alguna manera, es una técnica supuestamente curativa, ideada por Christian Friedrich Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII, que se basa  en dos principios: por un lado en la idea de que el mejor remedio contra un mal, es exponer al enfermo a aquello que produce ese mal. Pongamos un ejemplo: si te muerde una víbora, asumen que aquello que puede curarte es el veneno de la propia víbora. Tal cual.

Nos hallamos por tanto ante una suerte de vacuna a posteriori, que ha de respetar, eso si, unos patrones de dilución que pasamos a describir en el segundo principio: la memoria del agua.

Los homeópatas creen que el agua tiene memoria, o dicho de otra manera, que las moléculas del líquido elemento retienen los poderes curativos de una sustancia con la que han entrado en contacto, y los transmiten al resto de moléculas de agua cuando se somete a una dilución. Afirma por tanto, en contra de cualquier ley química, física y del sentido común, que a mayor grado de dilución (es decir, a más agua y menos principio activo) aumentan los efectos curativos. ¿No habrán escuchado estos iluminados nada sobre el ciclo del agua?

El resultado de estos procesos son las fórmulas homeopáticas, que son, ni más ni menos, que agua, a la que se añade sacarosa o fructosa por aquello de darle sabor, y se vende a precio de medicamento real.

Supongo que, a estas alturas, comenzaréis a comprender mi indignación. Cuando la homeopatía se encontraba en un limbo legal, era más fácil convencer a aquellos que tenían dudas. Cuando el propio Estado lo denomina medicamento,y puedes encontrarlo en las estanterías de tu farmacia de confianza, se hace un poco más complicado.

El único perjudicado, como casi siempre, es el ciudadano de a pie, pues es quien gasta dinero en un flagrante timo, mientras los llamados homeópatas, las grandes multinacionales farmacéuticas y el Estado a base de impuestos, se lucran con ello. Además, los más susceptibles a ser engañados, son aquellos cuya desesperación por no encontrar remedio a sus enfermedades les lleva a buscar esperanza en cualquier clavo ardiendo, o las personas que por su situación social no han podido obtener la educación y formación suficiente para discernir entre un engaño o una verdad científica.

Y esto en el mejor de los casos. Es decir, cuando la homeopatía sea un complemento a medicamentos reales, o un último aliento de esperanza para los que no podrán alcanzar nunca una cura, y sólo suponga un perjuicio económico; lo que ya es bastante en la situación actual. En el peor de los escenarios, puede hacer a una persona con posibilidades de curación renunciar a la medicina tradicional y acabar cobrándose víctimas reales.

Desde mi  indignación, solo puedo preguntarme cual será el siguiente paso…¿curanderos en la Seguridad Social?, ¿péndulos en las consultas de los hospitales para diagnosticar el estado de nuestros chakras?

Ya lo decía el encargado de la propaganda Nazi, Joseph Göbbels: ‘cualquier mentira repetida mil veces se convierte en una verdad‘, y más si quienes nos gobiernan participan en repetir esa mentira a viva voz.

 

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